Tras asegurarse que aguantaba bien la posición Pablo cogió la cane y la paseó suavemente por sus nalgas, acariciándolas con ella, daba ligeros y suaves golpes para estremecer un poco a Julianne, ella sabía que en cualquier momento un golpe la haría estremecer, así que se fue preparando para cuando llegase el momento. De repente Pablo la agarró del pelo, y levantándole la cabeza le dijo: – Bien Julianne, voy a empezar a aleccionarte, quiero que cuentes todos y cada unos de los azotes que te de con la canne, al mismo tiempo que quiero que me pidas perdón por tu actitud conmigo, quiero que me convenzas de que realmente estás arrepentida por tu altivez conmigo, estás de acuerdo?.
- Sí mi Amo, así será, he de ser más humilde y he de enmendar mis errores, sé que contigo no debo ser altiva.
Tras esto Pablo empezó a canear a Julianne mientras esta contaba todos y cada uno de los azotes que le propinaba al mismo tiempo que se disculpaba con él por su actitud, Julianne contó 25 azotes mientras notaba como le ardía el culo, cuando de repente Pablo masajeó sus nalgas, siempre le gustaba hacerlo después de azotarla, él azotaba duro y ella tenía mucho aguante aunque se escuchara algún que otro gemido.
Volvió a asegurarse que estaba bien sujeta y el aguante de las cuerdas, y tras comprobar que todo estaba bien, se dirigió a su bolsa y sacó de ella un plug, el cual enseñó a Julianne. Sabía que ella no los llevaba bien, que no los soportaba, pero aun así a él siempre le había gustado jugar con su ano, así que tras lubricarlo bien lubricado empezó a meterlo suavemente para culminar la entrada con un empujón, haciendo que entrase de golpe, a lo que Julianne emitió un grito de dolor, que hizo que Pablo sonriese, esperaba como siempre esa reacción por parte de ella.
- Muy bien mi niña, ya está, ya tienes tu plug en el culo, y lo más importante es que esta vez sé que no podrás hacer nada por quitártelo, así que eso me hace más poderoso ante ti si cabe. Observó su culo y contempló las marcas de la canne, notó como estaban un poco hinchadas y con relieve, pasó las manos por ellas al mismo tiempo que notó como él se estaba excitando, siempre le había gustado el tono rosado que adquirían las nalgas de Julianne cuando él la azotaba. Tras esto se sacó el cinturón del pantalón, y tras doblarlo, lo descargó sobre las nalgas de ella, Julianne no se lo esperó y un pequeño grito escapó de su boca. Pablo cogió la mordaza de bola y la aseguró en la boca de ella, le gustaba escuchar los gemidos de Julianne, pero pensó que mejor en silencio, hoy no le apetecía que protestase, así que mejor amordazada, pensó… y siguió azotándola con el cinturón, hasta que consideró que debía parar.
Pablo dejó descansar a julianne, por lo que se sentó en el sofa mientras la contemplaba así como estaba, semi colgando, con las nalgas expuestas, los brazos colgados en alto y amordazada. Disfrutaba del espectáculo, siempre le había gustado el sexo con Julianne y sabía que a ella también, era mucha la confianza y la complicidad entre ambos para que todo fuera rodado. Así que sabía que podría seguir sin problemas, conocía sus límites y hasta donde podía llegar con ella, aunque él hoy le tenía una sorpresa preparada.
Tras considerar que ya había descansado suficiente se acercó a ella y acariciándola, le preguntó si estaba bien y si deseaba que siguiera o por el contrario daba por concluída la sesión, que no el catigo. Julianne asintió, estaba bien, así que la sesión iba a seguir. Pablo la besó en la frente y le quitó la mordaza, cosa que ella agradeció, pues empezaba a tener la boca seca. Pablo se acercó con un vaso de agua y le dio un poco a Julianne. – Bebe perrita que aun queda mucho por hacer. – Gracias mi Amo dijo ella, apurando las últimas gotas de agua que quedaban en el vaso.
Pablo volvió a acariciar el culo de julianne, apretando el plug para que esta lo notase dentro haciendo que se escapase un gemido de su boca, lo que hizo sonreir a Pablo. De repente Pablo salió de la sala, cuando volvió llevaba en las manos una botella de alcohol de 96º, un trozo de algodón y una caja cuyo contenido Julianne no logró adivinar. Dejó los utensilios encima de la mesa, y observó a Julianne que estaba intentando averiguar que era lo que iba a suceder, así que decidió saciar su curiosidad y le dijo: – Verás, he pensado que ya es hora de que vayas explorando y superando límites, ha llegado el momento de avanzar un escalón más, confía en mi, sé lo que me hago y si bien me conoces sabrás que voy a ir con sumo cuidado y no haría nada que creyese que no fueras a disfrutar, así que relájate y déjate llevar.
Julianne asintió, confiaba mucho en él, aun así nada le libraba del miedo a lo desconocido, pero iba a dejarse llevar.
Pablo se colocó detrás de ella, empapó el algodón con alcohol y limpió las nalgas de julianne que aun estaban rojas por los azotes. Tras eso acercó la caja y sacó de ella un paquete de agujas, poco a poco las fue desencapuchando y las iba clavando en las nalgas de julianne. Al principio esta se resintió, hizo ademán de protestar, pero no podía, Pablo estaba sobrepasando uno de sus límites y eso no estaba dispuesta a soportarlo, y empezó a moverse con la intención de zafarse de las manos de él.
Continuará…
Sexcrito por Sexy-girl

hola me encanto el realto estoy muy exitada, te felicito, por favor dime o cuentame la continuación. Yoly