Santiago guió a sus invitados, mientras estos no le quitaban ojo a Laura que estaba bellísima con su vestido de sirvienta, esta les devolvió una sonrisa complaciente.
Tras servir la mesa, Laura se colocó al lado de Santiago de pie, tal y como él le había indicado. Se preocupaba de que todo estuviera al gusto de sus invitados, se encargaba de que no faltase detalle y de rellenar las copas antes que se vaciaran, estaba cumpliendo todo lo que Santiago le había pedido, quería que se sintiese orgulloso de él.
Tras la cena, Laura recogió los platos. Preguntó si les apetecía postre, a lo que Santiago le dijo: – No, deja los platos en la cocina, limpia la mesa y te vienes aquí, ya servirás más tarde el postre. Laura asintió, se apresuró a limpiar la mesa y volvió al salón.
Cuando estaba de nuevo al lado de Santiago, éste la cogió, y tras ponerse de pie, inclinó a Laura sobre la mesa, levantando la falda y dejando su culo al descubierto, mientras los demás se limitaban a mirar. Santiago acariciaba las nalgas de Laura al mismo tiempo que describía como era su tacto, esta ni se movió, quedó quieta mientras él hablaba sobre ella con sus amigos, no se movía, estaba excitada.
Santiago invitó a sus amigos a que comprobasen por sí mismos como eran sus nalgas, les invitó a que las tocasen. Laura notó como 6 manos paseaban por sus nalgas acariciándolas, y apretándolas. Le gustaba esa sensación.
Santiago obligó a Laura a subirse a la mesa y situarse a 4 patas, dejando todo su culo y su sexo expuesto. Uno de los amigos, empezó a acariciarle su sexo húmedo, al mismo tiempo que introducía un par de dedos follándola con ellos, Laura se estremecía de placer, le estaba gustando lo que estaba pasando, y se sentía muy puta, siempre había fantaseado con esto, y al final se hacía realidad. Siempre había imaginado la situación de estar con Santiago y que este te quedase observando mientras otros la acariciaban y la poseían. Contempló como Santiago la miraba orgulloso mientras describía a sus amigos lo puta que llegaba a ser Laura, al igual que lo que le gustaba a ella.
De repente un amigo de Santiago se colocaba delante con su pene erecto al aire, cogió la cabeza de Laura y se lo introdujo en la boca comenzándola a follar, cuando al mismo tiempo el otro amigo colocándose detrás de ella con un cinturón en la mano, comenzó a azotarla mientras era follada orálmente. Le estaba gustando, Santiago comprobaba como Laura estaba gozando, como ella de reojo le miraba complacida a modo de agradecimiento, ella siempre había fantaseado con ser una puta, y él lo había hecho realidad.
El que estaba follándole la boca no pudo más, la sacó y se corrió en la cara de Laura, empapándola completamente con sus fluidos, para acto seguido vestirse y cambiarle la posición al otro invitado. La escena se repitió, Laura era de nuevo follada mientras era azotada esta vez más duramente, la intensidad de los azotes había aumentado, pero no le disgustaba estaba disfrutando con esa sensación de dolor/placer.
Estaba muy excitada, y hubiera deseado que en ese momento Santiago la hubiera poseído delante de sus amigos y la hubiese follado, pero no fue así, la historia se repitió, el amigo de Santiago se corrió en la cara de Laura también, mientras el otro dejaba de azotarla. Laura no podía más, el culo le ardía por los azotes, pero había gozado, había disfrutado como la puta que era, o que siempre había deseado ser.
Santiago miró a Laura, se acercó a ella y le tocó su sexo del cual caían hilillos de flujo fruto de la excitación y del momento vivido. Sin mediar palabra la penetró, se dedicó a follarla con fuerza delante de sus amigos, la hizo gemir y jadear, Laura estaba deseando estallar de placer, no podía más … Santiago lo sabía y disminuyó la intensidad, quería que Laura le rogase, que le suplicase que no podía más y que necesitaba corrérse, quería oír a Laura como se humillaba delante de sus amigos.
- Te quieres correr, puta?, si es así quiero que me lo pidas, entendido?, de lo contrario pararé, y veo por tu forma de actuar que no es eso lo que quieres.
- No señor, por favor no pares, quiero correrme, necesito hacerlo, por favor te lo suplico, no pares, hazme estallar de placer, hazme gozar para ti como la perra que soy.
Santiago sonreía, se estaba sintiendo muy orgulloso de Laura, sabía que no la iba a defraudar, así que la iba a complacer tal y como ella quería. El también tenía ganas de correrse, así que embistió con más fuerza, con más rapidez hasta que ambos no pudieron más. Casi al unísono ambos estallaron de placer, gemían de gusto.
Santiago sacó su polla del sexo de Laura, se puso delante de ella y le dijo: – Lame mi polla, quiero que la dejes muy limpia y que saborees la mezcla de tu sexo con el mío, quiero que notes el sabor de una perra en celo.
Laura la lamió, limpió todo su sexo, dejándolo perfecto. Santiago miró complacido como ella había obedecido y la besó en la boca a modo de agradecimiento.
- Bien Laura, levántate, limpia la mesa y sírvenos el postre.
Laura se puso bien la ropa, limpió la mesa y trajo el postre, para acto seguido permanecer al lado de Santiago que la miró con una sonrisa de complicidad, ambos habían disfrutado de la situación.
FIN
