-Tranquilizate Julianne, no me hagas que te sujete firmemente, te he dicho que íbamos a subir un escalón más y así va a ser, así que por tu bien colabora, entendido? ya te he dicho que nunca haría nada que te hiciese daño, pero visto lo visto no me dejas más remedio que ser inflexible contigo, así que lo que en un principio iba a ser simplemente un juego, se va a convertir en un buen castigo, te voy a clavar varias agujas y por cada quejido tuyo aumentaré una más, así que ya sabes a lo que atenerte.
A ella no le quedaba otra, al fin y al cabo no le quedaba más que resignarse, además estaba excitada, le gustaba ver a Pablo así de duro, siempre le había gustado su autoridad, y se dio cuenta de que a pesar del dolor inicial cuando entraban las agujas, después de eso sentía una sensación que incluso podría definirla como placentera, le ardían los pinchazos, pero le estaba gustando, se quejaba pero en sus adentros se sentía complacida por haber superado unos de sus límites, y más aun pues porqué los había superado con él, eso la llenaba de orgullo.
Cuando pablo consideró que ya había bastante, sacó su cámara de fotos e inmortalizó la escena, quería que formase parte de su colección, la vista tras las agujas era preciosa y se merecía que quedase para siempre en el recuerdo.
La dejó un rato así, aunque de vez en cuando se acercaba y cambiaba de posición alguna que otra aguja, con tanta rapidez que a Julianne apenas le quedaba tiempo para reaccionar. Cuando consideró que ya había pasado suficiente rato, retiró una a una las agujas y tras sacarlas todas, volvió a limpiar las nalgas con alcohol para obtener una desinfección completa de la zona. Tocó el coño de Julianne que estaba tan húmedo que sobresalían hilillos de flujo de él, estaba muy excitada tanto que en nada que El insistiese estallaría de placer, pero no estaba dispuesto se trataba de un castigo no de un premio.
Sacó la mordaza de la boca de ella, y el plug haciendo que gritase al notar como lo sacaba de su culo, poco a poco y con mucha delicadeza la desató y le ayudó a ponerse de pie, para acto seguido cojerla en brazos y llevarla a la cama.
En la cama la besó con pasión, ella le devolvió los besos necesitaba sentirse deseada por él, le suplicó que la hiciese suya, que la tomase y la hiciese estallar como la puta que era. Pablo se colocó encima de ella e introdujo su pene de golpe y la folló con fuerza. Julianne no pudo más y en cuestión de segundo estaba jadeando, gimiendo como una perra en celo antes de estallar de placer. Se quedaron un rato en la cama, mientras Julianne le chupaba la polla a Pablo para terminar lo que él había empezado. Pablo no pudo más apretó con fuerza la boca de Julianne y se corrió dentro de ella, haciendo que se tragase el fruto de su excitación. Le encantaba ver como julianne no desperdiciaba una gota y se lo tragaba todo, era una de las cosas que más le gustaban de ella, que anhelaba siempre su “recompensa” tras un trabajo bien realizado.
- Vístete, ya ha concluído el castigo y ya no te necesito, al menos de momento, así que sé buena y estate siempre atenta a mi, no tenga que repetir el volver a castigarte, sabes que no me gusta hacerlo pero a veces contigo es necesario.
Julianne se vistió, arregló el pelo y se despidió de Pablo dándole un beso y prometiéndole que sería más buena con él, menos altiva y siempre atenta para cuando él la reclamase. Siempre le había sentido como su Dueño y sabía que en cierto modo a él se debía, así que tras esto se despidió, sabiendo que en breve volvería a ser reclamada ante su presencia, siempre lo hacía y ella se sentía bien sabiendo que él la quería perfecta.
FIN
Sexcrito por sexy-girl





