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Castigada 3ª parte

-Tranquilizate Julianne, no me hagas que te sujete firmemente, te he dicho que íbamos a subir un escalón más y así va a ser, así que por tu bien colabora, entendido? ya te he dicho que nunca haría nada que te hiciese daño, pero visto lo visto no me dejas más remedio que ser inflexible contigo, así que lo que en un principio iba a ser simplemente un juego, se va a convertir en un buen castigo, te voy a clavar varias agujas y por cada quejido tuyo aumentaré una más, así que ya sabes a lo que atenerte.

A ella no le quedaba otra, al fin y al cabo no le quedaba más que resignarse, además estaba excitada, le gustaba ver a Pablo así de duro, siempre le había gustado su autoridad, y se dio cuenta de que a pesar del dolor inicial cuando entraban las agujas, después de eso sentía una sensación que incluso podría definirla como placentera, le ardían los pinchazos, pero le estaba gustando, se quejaba pero en sus adentros se sentía complacida por haber superado unos de sus límites, y más aun pues porqué los había superado con él, eso la llenaba de orgullo.

Cuando pablo consideró que ya había bastante, sacó su cámara de fotos e inmortalizó la escena, quería que formase parte de su colección, la vista tras las agujas era preciosa y se merecía que quedase para siempre en el recuerdo.

La dejó un rato así, aunque de vez en cuando se acercaba y cambiaba de posición alguna que otra aguja, con tanta rapidez que a Julianne apenas le quedaba tiempo para reaccionar. Cuando consideró que ya había pasado suficiente rato, retiró una a una las agujas y tras sacarlas todas, volvió a limpiar las nalgas con alcohol para obtener una desinfección completa de la zona. Tocó el coño de Julianne que estaba tan húmedo que sobresalían hilillos de flujo de él, estaba muy excitada tanto que en nada que El insistiese estallaría de placer, pero no estaba dispuesto se trataba de un castigo no de un premio.

Sacó la mordaza de la boca de ella, y el plug haciendo que gritase al notar como lo sacaba de su culo,  poco a poco y con mucha delicadeza la desató y le ayudó a ponerse de pie, para acto seguido cojerla en brazos y llevarla a la cama.

En la cama la besó con pasión, ella le devolvió los besos necesitaba sentirse deseada por él, le suplicó que la hiciese suya, que la tomase y la hiciese estallar como la puta que era. Pablo se colocó encima de ella e introdujo su pene de golpe y la folló con fuerza. Julianne no pudo más y en cuestión de segundo estaba jadeando, gimiendo como una perra en celo antes de estallar de placer. Se quedaron un rato en la cama, mientras Julianne le chupaba la polla a  Pablo para terminar lo que él había empezado. Pablo no pudo más apretó con fuerza la boca de Julianne y se corrió dentro de ella, haciendo que se tragase el fruto de su excitación. Le encantaba ver como julianne no desperdiciaba una gota y se lo tragaba todo, era una de las cosas que más le gustaban de ella, que anhelaba siempre su “recompensa” tras un trabajo bien realizado.

- Vístete, ya ha concluído el castigo y ya no te necesito, al menos de momento, así que sé buena y estate siempre atenta a mi, no tenga que repetir el volver a castigarte, sabes que no me gusta hacerlo pero a veces contigo es necesario.

Julianne se vistió, arregló el pelo y se despidió de Pablo dándole un beso y prometiéndole que sería más buena con él, menos altiva y siempre atenta para cuando él la reclamase. Siempre le había sentido como su Dueño y sabía que en cierto modo a él se debía, así que tras esto se despidió, sabiendo que en breve volvería a ser reclamada ante su presencia, siempre lo hacía y ella se sentía bien sabiendo que él la quería perfecta.

FIN

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Castigada 2ª parte

Tras asegurarse que aguantaba bien la posición Pablo cogió la cane y la paseó suavemente por sus nalgas, acariciándolas con ella, daba ligeros y suaves golpes para estremecer un  poco a Julianne, ella sabía que en cualquier momento un golpe la haría estremecer, así que se fue preparando para cuando llegase el momento. De repente Pablo la agarró del pelo, y levantándole la cabeza le dijo: – Bien Julianne, voy a empezar a aleccionarte, quiero que cuentes todos y cada unos de los azotes que te de con la canne, al mismo tiempo que quiero que me pidas perdón por tu actitud conmigo, quiero que me convenzas de que realmente estás arrepentida por tu altivez conmigo, estás de acuerdo?.

- Sí mi Amo, así será, he de ser más humilde y he de enmendar mis errores, sé que contigo no debo ser altiva.

Tras esto Pablo empezó a canear a Julianne mientras esta contaba todos y cada uno de los azotes que le propinaba al mismo tiempo que se disculpaba con él por su actitud, Julianne contó 25 azotes mientras notaba como le ardía el culo, cuando de repente Pablo masajeó sus nalgas, siempre le gustaba hacerlo después de azotarla, él azotaba duro y ella tenía mucho aguante aunque se escuchara algún que otro gemido.

Volvió a asegurarse que estaba bien sujeta y el aguante de las cuerdas, y tras comprobar que todo estaba bien, se dirigió a su bolsa y sacó de ella un plug, el cual enseñó a Julianne. Sabía que ella no los llevaba bien, que no los soportaba, pero aun  así a él siempre le había gustado jugar con su ano, así que tras lubricarlo bien lubricado empezó a meterlo suavemente para culminar la entrada con un empujón, haciendo que entrase de golpe, a lo que Julianne emitió un grito de dolor, que hizo que Pablo sonriese, esperaba como siempre esa reacción por parte de ella.

- Muy bien mi niña, ya está, ya tienes tu plug en el culo, y lo más importante es que esta vez sé que no podrás hacer nada por quitártelo, así que eso me hace más poderoso ante ti si cabe. Observó su culo y contempló las marcas de la canne, notó como estaban un poco hinchadas y con relieve, pasó las manos por ellas al mismo tiempo que notó como él se estaba excitando, siempre le había gustado el tono rosado que adquirían las nalgas de Julianne cuando él la azotaba. Tras esto se sacó el cinturón del pantalón, y tras doblarlo, lo descargó sobre las nalgas de ella, Julianne no se lo esperó y un pequeño grito escapó de su boca. Pablo cogió la mordaza de bola y la aseguró en la boca de ella, le gustaba escuchar los gemidos de Julianne, pero pensó que mejor en silencio, hoy no le apetecía que protestase, así que mejor amordazada, pensó… y siguió azotándola con el cinturón, hasta que consideró que debía parar.

Pablo dejó descansar a julianne, por lo que se sentó en el sofa mientras la contemplaba así como estaba, semi colgando, con las nalgas expuestas, los brazos colgados en alto y amordazada. Disfrutaba del espectáculo, siempre le había gustado el sexo con Julianne y sabía que a ella también, era mucha la confianza y la complicidad entre ambos para que todo fuera rodado. Así que sabía que podría seguir sin problemas, conocía sus límites y hasta donde podía llegar con ella, aunque él hoy le tenía una sorpresa preparada.

Tras considerar que ya había descansado suficiente se acercó a ella y acariciándola, le preguntó si estaba bien y si deseaba que siguiera o por el contrario daba por concluída la sesión, que no el catigo. Julianne asintió, estaba bien, así que la sesión iba a seguir. Pablo la besó en la frente y le quitó la mordaza, cosa que ella agradeció, pues empezaba a tener la boca seca. Pablo se acercó con un vaso de agua y le dio un poco a Julianne. – Bebe perrita que aun queda mucho por hacer. – Gracias mi Amo dijo ella, apurando las últimas gotas de agua que quedaban en el vaso.

Pablo volvió a acariciar el culo de julianne, apretando el plug para que esta lo notase dentro haciendo que se escapase un gemido de su boca, lo que hizo sonreir a Pablo. De repente Pablo salió de la sala, cuando volvió llevaba en las manos una botella de alcohol de 96º, un trozo de algodón y una caja cuyo contenido Julianne no logró adivinar. Dejó los utensilios encima de la mesa, y observó a Julianne que estaba intentando averiguar que era lo que iba a suceder, así que decidió saciar su curiosidad y le dijo: – Verás, he pensado que ya es hora de que vayas explorando y superando límites, ha llegado el momento de avanzar un escalón más, confía en mi, sé lo que me hago y si bien me conoces sabrás que voy a ir con sumo cuidado y no haría nada que creyese que no fueras a disfrutar, así que relájate y déjate llevar.

Julianne asintió, confiaba mucho en él, aun así nada le libraba del miedo a lo desconocido, pero iba a dejarse llevar.

Pablo se colocó detrás de ella, empapó el algodón con alcohol y limpió las nalgas de julianne que aun estaban rojas por los azotes. Tras eso acercó la caja y sacó de ella un paquete de agujas, poco a poco las fue desencapuchando y las iba clavando en las nalgas de julianne. Al principio esta se resintió, hizo ademán de protestar, pero no podía, Pablo estaba sobrepasando uno de sus límites y eso no estaba dispuesta a soportarlo, y empezó a moverse con la intención de zafarse de las manos de él.

Continuará…

Sexcrito por Sexy-girl

 

 

 

Castigada 1ª parte

Un simple mensaje sirvió para que Julianne se diese por aludida, sabía que significaba lo que allí estaba escrito y sabía porqué iba a suceder, tragó saliva un escalofrío recorrió su cuerpo, al mismo tiempo que notó como se estaba humedeciendo, se avergonzó por lo que estaba sintiendo, la situación no era la más adecuada para que se excitase , estaba … CASTIGADA.

Abrió el armario y sacó la caja donde guardaba la ropa que a El le gustaba. Se vistió con esa falda negra justa y corta que le regaló, a la que añadió un jersey anudado en el cuello que dejaba su espalda al aire, nada de ropa interior, simplemente el liguero negro con las medias y las sandalias de tacón alto. Se miró en el espejo y comprobó que iba lo suficiéntemente puta para ir a su encuentro. Antes de marchar un ligero toque de maquillaje, perfiló la raya de sus ojos con un eyeliner negro y pintó sus labios de color rojo como sabía que le gustaban.

Salió a la calle y ya en su coche se encaminó a casa de Pablo, tenía órdenes de ser puntual  así que condujo rápida, no quería agravar más la situación.

Julianne y Pablo no tenían ningún vínculo entre ellos, simplemente El había sido su Amo durante mucho tiempo y a pesar de no estar juntos, seguía teniendo contacto con ella, y cómo no… influencia sobre Julianne, a ella le gustaba y El siempre estaba dispuesto a seguir aleccionándola.

Llegó a su casa y se encaminó a la puerta, justo en el momento en el que iba a llamar a la puerta ésta se abrió, era Pablo que la había visto llegar desde la ventana, le tendió la mano y la ayudó a entrar, la observó y asintió complacido, Julianne se había vestido como a él le gustaba.

Cuando entró en el salón, Julianne vio que Pablo había preparado todo para castigarla con la intención de no perder tiempo en prolegómenos, quería pasar enseguida a la acción, así que mejor tenerlo todo a mano.

- Desnudaté- le dijo Pablo, a lo que Julianne obedeció. – Ven quiero que te sientes delante de mi y entiendas las razones por las cuales creo que debes ser castigada, me entiendes?  - Sí asintió ella, y se sentó en la silla donde El le había indicado.

Pablo se levantó, se dirigió a la mesa y cogió de ella una cuerda, la dobló por la mitad y obligando a Julianne a poner las manos detrás las ató, sujetándolas al respaldo de la silla para que no hiciera ademán de escaparse. Cogió otra cuerda y repitió la misma operación con los pies sujetándolos firmemente a las patas de la silla. Tras esto metió un  pañuelo de tela en la boca de ella y lo aseguró con cinta dejándola amordazada.

Pablo la contempló, pasó los dedos de su mano derecha por la boca de ella acariciando la cinta adhesiva y se colocó detrás de ella. Julianne no levantaba la vista, sabía que a él no le gustaba que le mirasen cuando estaba en situación, así que bajó la vista al suelo y se limitó a escuchar las razones por las que se había merecido este castigo.

- Verás mi querida niña… recuerdas el otro día cuando estábamos hablando por teléfono, verdad?, recuerdas ese tono arrogante que usaste conmigo y aquello que me dijiste?, sabes que no me gusta que te comportes ni que uses este tipo de vocabulario cuando estés hablando conmigo, tu carácter te lo guardas para otras personas, conmigo ya sabes que tienes que ser humilde y servicial, aunque ya no estemos juntos, fuiste mía y aun ahora lo sigues y seguirás siendo, te guste o no. Entiendes ahora los motivos por los cuales creo que debes ser “corregida”, verdad mi zorra?

Julianne recordó frase tras frase en su mente la conversación mantenida con Pablo  y afirmó, sabía que él tenía razón, estuvo verdaderamente desagradable, así que se limitó a asentir y a empezar a asumir que aunque le gustase o no, él siempre tendría poder sobre ella.

Tras comprobar y asegurarse que Julianne estaba de acuerdo, le destapó la boca y le besó en los labios, metió la lengua tan profundamente que casi sintió una sensación de ahogo, pero era su manera de besar. Él siempre besaba fuertemente. De repente una bofetada hizo que se le girara la cara, cuando volvió a colocarla bien, otra hizo que girase la cara hacia el otro lado, veía que Pablo estaba disfrutando abofeteándola , tras estas dos le cayeron unas cuantas más.

Tras esto se acercó a Julianne y la desató de pies y manos, la obligó a desnudarse y a quedarse simplemente con las medias, el liguero y las sandalias de tacón alto. Una vez desnuda la colocó en el centro del salón, dónde ella pudo contemplar que en la viga que cruzaba la habitación colgaban 2 argollas bien disimuladas para que no se vieran pero suficiéntemente fuertes como para poder llegar a suspender a alguien. Le hizo abrirse de piernas y con la ayuda de una cuerda le hizo un arnés que iba desde su cintura atravesando su sexo y su culo para volver a atar la cuerda sobrante a la cintura, Pablo comprobó la resistencia del arnés tirando fuertemente de él, haciendo que de la boca de Julianne escapase un gemido de dolor.

Deslizó una cuerda por una de las argollas y la enganchó al arnés, tirando de ella para que el culo de Julianne quedase bien expuesto, aguántandose de puntillas. Acto seguido cogió las manos de ella y uniéndolas con una cuerda las asió a otra cuerda que deslizó por la argolla dejándolas tirantes hacia arriba.

- Estás cómoda zorrita?, vas a estar así durante el rato que a mi me de la gana, así que si tienes que alegar ahora hazlo, luego ya no tendré en cuenta tus protestas.

- Sí Señor, estoy bien, aguantaré como es mi obligación lo que se me quiera imponer, sabes que siempre te he servido y es para mi un honor que sigas disciplinándome.

Continuará…

Sexcrito por Sexy-girl

 

 

Ana seguía recriminándole a Jorge su actitud, al mismo tiempo que le cogió la cabeza y la levantó para que la mirase a los ojos.

Jorge se dio cuenta de que Ana estaba disfrutando de verle así, sabía que le encantaba humillarle y sentirse poderosa delante de él. Veía esa medio sonrisa en su cara que significaba que iba a empezar a usarle.

De repente le dio un par de bofetadas, al mismo tiempo que le volvió a bajar la cabeza. – No me mires, dijo Ana, no tienes ningún derecho a levantar tu mirada, así que limítate a obedecer, entendido?

Jorge bajó la mirada, le empezaba a gustar la actitud de Ana, incluso se estaba excitando debido a la situación, aun así dejó seguir el castigo. Necesitaba sentir la mano dura de Ana, le gustaba verla así. Así que se dispuso a obedecer bajando la mirada al suelo tal y como se le había ordenado.

Ella se colocó delante de Jorge y cogiendo las bragas que anteriormente él llevaba en la mano, le abrió la boca y se las metió a modo de mordaza asegurándolas con cinta adhesiva para que no las expulsase. En tono sarcástico le preguntó: – Qué estás bien ahora …?, notas su sabor?, su tacto?, verdad que sí..?, pues nada ahora ya has satisfecho tu curiosidad.

Giró la cabeza de Jorge hasta el espejo que había en la pared y le ordenó que se mirase, Jorge cerraba los ojos, le avergonzaba de siempre ver su imagen en un espejo cuando Ana le castigaba, y bajó la mirada. Ana le propinó una sonora bofetada obligándole a que se mirase.

Jorge se vio reflejado y a pesar de no gustarle esa imagen, estaba excitado, su pene estaba completamente erecto, intentaba disimular su excitación, pero por más que lo intentaba no podía, así que volvió a bajar la mirada al suelo.

Ana le desató los tobillos y le ayudó a incorporarse. Una vez en frente de ella, esta le miraba, le gustaba ver así a Jorge tan entregado y tan dispuesto .Así que comenzó a tocar su pene erecto, comenzó a masajearlo rodeándolo con sus dedos y empezó a masturbarle. Jorge gemía, le estaba gustando lo que estaba haciendo Ana y deseaba que no parase, que culminase lo que había empezado. Ella sabía que él estaba deseando que le dejase correr, y de repente paró, dejando a Jorge sin derecho a poder “estallar” de placer. Ana de normal nunca había negado el orgasmo a Jorge, pero esta vez creyó conveniente hacerlo dada la situación que había provocado el castigo.

Ana contempló la cara de resignación de Jorge tras serle negado el orgasmo y sonrió, le gustaba ser mala con él. Le ayudó a tumbarse en la cama boca arriba, el sexo de Jorge seguía erecto y duro, por lo que Ana siguió jugando con él, observaba los gestos y los gemidos de Jorge que pedían que no parase, que siguiese. – Quieres correrte …?, crees que después de lo que has hecho mereces hacerlo …? . Jorge encogía los hombros como dejando la elección a Ana, aunque estaba deseando que ella culminase lo que había empezado, pero sabía que no estaba en condiciones de pedir nada.

Ella paró, se levantó y dirigiéndose a su maleta cogió una caja. Cuando volvió frente a Jorge, la abrió para mostrarle su contenido, en ella había un cinturón de castidad se lo enseñó a Jorge que se temía lo peor. Ana le explicó que en un principio no tenía pensado el usarlo, que simplemente lo había comprado por si alguna vez fuera necesario, pero consideraba que ahora era la ocasión adecuada para hacerlo, no sin antes darle unos azotes para que aprendiese la lección.

Desató las manos de Jorge obligándole a ponerse a 4 patas sobre la cama, y cogiendo el cinturón de él, lo dobló y empezó a azotarle con él, recordándole a cada azote el motivo por el cual estaba siendo azotado y castigado. Tras 30 azotes Jorge le prometió a Ana que no volvería a ser curioso, que no volvería a meter las narices en maletas ajenas.

- Muy bien Jorge, espero que cumplas tu palabra y que no me decepciones , no me gustaría tener que repetirlo, ahora ponte de pie. Ana le quitó la cinta de la boca de Jorge y le sacó las bragas del interior de ella.

Jorge estaba de pie frente a ella, le obligó a ponerse el cinturón que ella le había mostrado. Cuando él hubo obedecido Ana lo cerró con un candado y guardó la llave en una cadenita que colgó en su cuello.

- Bueno Jorge a partir de ahora tu sexualidad me pertenece, cada uno de tus movimientos pasarán por mi, llevarás este cinturón por tiempo indefinido o hasta que nos volvamos a ver, así que ve reprimiendo tu curiosidad y ten muy claro que a partir de ahora me perteneces, de acuerdo?.

Jorge asintió, aunque sabía que sería duro para él, pero asumió la decisión de Ana. Desde este mismo momento se sentía el juguete sexual de Ana, aceptaba su condición de esclavo, sabía que no sería fácil, pues Ana era bastante dura, pero le gustaban los retos y éste era uno de ellos, se sentía más suyo que nunca …

FIN

Sexcrito por sexy-girl

 

 

Ana estaba en la ducha mientras Jorge estaba sentado en la habitación encima de la cama. Jorge por naturaleza era curioso, y siempre había sentido curiosidad por saber que era lo que llevaba Ana en esa gran maleta que la acompañaba cada vez que se veían, así que aprovechando que ella se estaba dando una ducha, decidió ver que lo que se escondía dentro de esta.

Abrió la maleta con cuidado para no hacer ruido y con mucha delicadeza tratando de no revolver mucho, fue contemplando lo que había en ella. Se encontró con la ropa de Ana, un libro, el neceser con sus utensilios personales, la ropa interior de y una bolsa en la cual no acertaba a ver que era lo que había en su interior.

Cogió unas braguitas de Ana, siempre había sido fetichista de la ropa interior femenina, y las acarició, eran suaves, de encaje y con la parte posterior transparente como de gasa, notó la suavidad en sus manos, las acercó a su nariz y las olió, olían a limpio estaban recién lavadas, y Jorge se dispuso a imaginar como olerían cuando Ana las llevase puestas. Se entretuvo con ellas cuando de repente Ana salió de la ducha con sendas toallas enrolladas una en su cuerpo y otra en la cabeza. Descubrió a Jorge que había rebuscado en su maleta y con sus braguitas en la mano.

- Qué haces …?, le preguntó Ana, – y que hace mi maleta abierta …?. Contempló a Jorge que se estaba ruborizando por momentos, y que titubeaba a la hora de poder darle una explicación, pues estaba excitado con las bragas de ella en la mano.

- No, no me contestes, tu cara lo dice todo, eres un pervertido, y sabes lo que les hago yo a los pervertidos como tú?.

Jorge no se atrevió a contestar, se había quedado mudo y sin argumentos, se sentía avergonzado por lo que acababa de suceder, así que dejó las bragas encima de la cama, y se dispuso a marcharse de la habitación.

- Dónde vas???, nadie te ha dicho que te puedas marchar, o es que tal vez no me he explicado bien?, ven aquí, te voy a enseñar lo que le hago a los curiosos.

Jorge se acercó a Ana, seguía ruborizado y no se atrevía a levantar la cabeza y mirarla a los ojos. Ana le obligó a que se arrodillase delante de ella y cogiéndole del pelo le obligó a que le mirase a los ojos, Ana estaba verdaderamente enfadada, lo que aun hacía la situación más humillante si cabía.

- Perdón, no quería hacerlo, pero ya sabes que siento predilección por la lencería de mujer, no he podido evitarlo, cuando me había dado cuenta has salido, de lo contrario no hubiese pasado nada, ni te hubieras enterado, no quería hacer nada malo, no era mi intención, así que acepta mis disculpas.

Ana le ordenó que no se moviese, que en nada venía que iba a vestirse, y que cuando regresase no quería comprobar que no le había hecho caso..

Cuando volvió llevaba la bolsa que Jorge había visto en la maleta, comprobó que ni se había movido, que permanecía tal y como ella le había dejado. Abrió la bolsa y sacó de ella unas cuerdas, las desenrolló y las dejó a un lado.

Se acercó a Jorge por detrás y unió sus manos atándolas juntas a la espalda, e hizo lo mismo con sus tobillos. Tras esto unió con una cuerda los tobillos a las manos dejándolo sin posibilidad de movimiento.

- Así que te gusta hurgar en maletas ajenas y cotillear su contenido, no me esperaba esto de ti, tal vez si me lo hubieras preguntado hubiera aceptado gustosamente a mostrar lo que hay en ella, pero no, tenías que descubrirlo por ti mismo, mal, muy mal eso no se hace y creo que sabes que te mereces un castigo por ello.

Jorge seguía sin responder, aun estaba avergonzado por la situación, y se limitó a asentir a todo lo que decía Ana. Sabía que no había hecho bien, y que ella tenía la razón como siempre, así que se dispuso a ser castigado.

CONTINUARA …

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La Cena II

A las 10 de la noche ya habían llegado los invitados. Laura les abrió la puerta y los invitó a pasar al salón dónde estaba Santiago, mientras ella ultimaba los pequeños detalles de la cena.
Cuando creyó que todo estaba bien, se dirigió al salón y anunció que la cena estaba lista.

Santiago guió a sus invitados, mientras estos no le quitaban ojo a Laura que estaba bellísima con su vestido de sirvienta, esta les devolvió una sonrisa complaciente.

Tras servir la mesa, Laura se colocó al lado de Santiago de pie, tal y como él le había indicado. Se preocupaba de que todo estuviera al gusto de sus invitados, se encargaba de que no faltase detalle y de rellenar las copas antes que se vaciaran, estaba cumpliendo todo lo que Santiago le había pedido, quería que se sintiese orgulloso de él.

Tras la cena, Laura recogió los platos. Preguntó si les apetecía postre, a lo que Santiago le dijo: – No, deja los platos en la cocina, limpia la mesa y te vienes aquí, ya servirás más tarde el postre. Laura asintió, se apresuró a limpiar la mesa y volvió al salón.

Cuando estaba de nuevo al lado de Santiago, éste la cogió, y tras ponerse de pie, inclinó a Laura sobre la mesa, levantando la falda y dejando su culo al descubierto, mientras los demás se limitaban a mirar. Santiago acariciaba las nalgas de Laura al mismo tiempo que describía como era su tacto, esta ni se movió, quedó quieta mientras él hablaba sobre ella con sus amigos, no se movía, estaba excitada.

Santiago invitó a sus amigos a que comprobasen por sí mismos como eran sus nalgas, les invitó a que las tocasen. Laura notó como 6 manos paseaban por sus nalgas acariciándolas, y apretándolas. Le gustaba esa sensación.

Santiago obligó a Laura a subirse a la mesa y situarse a 4 patas, dejando todo su culo y su sexo expuesto. Uno de los amigos, empezó a acariciarle su sexo húmedo, al mismo tiempo que introducía un par de dedos follándola con ellos, Laura se estremecía de placer, le estaba gustando lo que estaba pasando, y se sentía muy puta, siempre había fantaseado con esto, y al final se hacía realidad. Siempre había imaginado la situación de estar con Santiago y que este te quedase observando mientras otros la acariciaban y la poseían. Contempló como Santiago la miraba orgulloso mientras describía a sus amigos lo puta que llegaba a ser Laura, al igual que lo que le gustaba a ella.

De repente un amigo de Santiago se colocaba delante con su pene erecto al aire, cogió la cabeza de Laura y se lo introdujo en la boca comenzándola a follar, cuando al mismo tiempo el otro amigo colocándose detrás de ella con un cinturón en la mano, comenzó a azotarla mientras era follada orálmente. Le estaba gustando, Santiago comprobaba como Laura estaba gozando, como ella de reojo le miraba complacida a modo de agradecimiento, ella siempre había fantaseado con ser una puta, y él lo había hecho realidad.

El que estaba follándole la boca no pudo más, la sacó y se corrió en la cara de Laura, empapándola completamente con sus fluidos, para acto seguido vestirse y cambiarle la posición al otro invitado. La escena se repitió, Laura era de nuevo follada mientras era azotada esta vez más duramente, la intensidad de los azotes había aumentado, pero no le disgustaba estaba disfrutando con esa sensación de dolor/placer.

Estaba muy excitada, y hubiera deseado que en ese momento Santiago la hubiera poseído delante de sus amigos y la hubiese follado, pero no fue así, la historia se repitió, el amigo de Santiago se corrió en la cara de Laura también, mientras el otro dejaba de azotarla. Laura no podía más, el culo le ardía por los azotes, pero había gozado, había disfrutado como la puta que era, o que siempre había deseado ser.

Santiago miró a Laura, se acercó a ella y le tocó su sexo del cual caían hilillos de flujo fruto de la excitación y del momento vivido. Sin mediar palabra la penetró, se dedicó a follarla con fuerza delante de sus amigos, la hizo gemir y jadear, Laura estaba deseando estallar de placer, no podía más … Santiago lo sabía y disminuyó la intensidad, quería que Laura le rogase, que le suplicase que no podía más y que necesitaba corrérse, quería oír a Laura como se humillaba delante de sus amigos.

- Te quieres correr, puta?, si es así quiero que me lo pidas, entendido?, de lo contrario pararé, y veo por tu forma de actuar que no es eso lo que quieres.

- No señor, por favor no pares, quiero correrme, necesito hacerlo, por favor te lo suplico, no pares, hazme estallar de placer, hazme gozar para ti como la perra que soy.

Santiago sonreía, se estaba sintiendo muy orgulloso de Laura, sabía que no la iba a defraudar, así que la iba a complacer tal y como ella quería. El también tenía ganas de correrse, así que embistió con más fuerza, con más rapidez hasta que ambos no pudieron más. Casi al unísono ambos estallaron de placer, gemían de gusto.

Santiago sacó su polla del sexo de Laura, se puso delante de ella y le dijo: – Lame mi polla, quiero que la dejes muy limpia y que saborees la mezcla de tu sexo con el mío, quiero que notes el sabor de una perra en celo.

Laura la lamió, limpió todo su sexo, dejándolo perfecto. Santiago miró complacido como ella había obedecido y la besó en la boca a modo de agradecimiento.

- Bien Laura, levántate, limpia la mesa y sírvenos el postre.

Laura se puso bien la ropa, limpió la mesa y trajo el postre, para acto seguido permanecer al lado de Santiago que la miró con una sonrisa de complicidad, ambos habían disfrutado de la situación.

FIN

Sexcrito por sexy-girl
 

 

 

La Cena I

Subía las escaleras al mismo tiempo que su corazón latía con más fuerza y un nudo en su estómago se iba apoderando de ella. Llegaba puntual a su cita, como era normal en ella. Llegó a la puerta y antes de llamar al timbre se miró, comprobó que iba vestida tal y como él le había pedido: minifalda de cuero negra, TOP negro de cuero, nada de ropa interior y el pelo engominado completamente echado para atrás. Contó hasta 3 y llamó al timbre.Santiago le entreabrió la puerta y se retiró, entonces Laura entró, cerró la puerta y observó a santiago que estaba sentado en el sofá. Permaneció delante de él, mientras la observaba, sonreía satisfecho al verla, comprobaba que como siempre había sido obediente y se había vestido nuevamente para él.

Se levantó y la besó en la boca, un beso profundo la invadía, al mismo tiempo que le correspondía. Ambos cerraron los ojos y disfrutaron del momento. Santiago separó sus labios de los de Laura y la cogió de la mano, ésta se dejó llevar, confiaba plenamente en él, y sabía a lo que había ido, aunque eso no evitaba que se sintiese nerviosa por lo que podría suceder.

Santiago abrió una caja y en él había un traje de sirvienta hecho a la medida de Laura, no faltaba detalle, su delantal y su cofia, acto seguido le entregó otra caja que dejó que abriese Laura, en ella había unas medias de encaje y un liguero de color blanco y unos zapatos de tacón negros. Laura observaba la ropa .

Santiago le dijo que se la pusiera y Laura obedeció, se despojó de su ropa y se vistió con la ropa que él le indicó. Se puso las medias y el liguero para acto seguido colocarse su traje de chacha. Le quedaba como un guante, estaba hecho para ella completamente. Laura se miró al espejo y se gustó. Santiago le puso los zapatos. Ya estaba completamente vestida.

- Bien Laura, atiéndeme, esta noche vienen un par de amigos a cenar y tu te vas a encargar de prepararnos la cena y servirla. Estarás atenta a cualquier petición ya sea mía o de cualquiera de mis amigos, estarás pendiente de que no falte detalle y de que todo este a nuestro gusto, de que no falte nada en la mesa y que nada se te pida, sino que antes de que falte algo ya esté repuesto, al mismo tiempo que te quedarás a mi lado para cuando seas requerida, entendido?

- Sí Señor, sabes que lo haré y no te fallaré, aquí me tendrás siempre dispuesta y atenta a cualquier cosa. Confía en mi.

Sé que puedo confiar en ti, por eso dejo en tus manos el que todo funcione bien, sabes que me debes tener contenta, pues de lo contrario sabes que te puede traer consecuencias, y sabes que no me duelen prendas ni a la hora de compensar, ni a la hora de castigar, así que ya sabes, pórtate bien, y una cosa muy importante no te niegues a nada, destierra la palabra NO de tu vocabulario. Sé que lo harás, confío en ti, pequeña. La besó de nuevo para agradecerle todo lo que hacía por él.

Sandra se dirigió a la cocina y comenzó a preparar la cena, la cena consistía en canapés, una ensalada con marisco, entremeses y un buen vino, que había sido elegido por Santiago.

Tras cerciorarse que iban a ser 3 , preparó la mesa con sumo cuidado, sacó las copas de vino que santiago sólo usaba para las ocasiones especiales, y hoy era una de ellas. Se aseguró que todo estuviera bien y fuera del agrado de Santiago, el cual al ser preguntado, asintió.

Todo estaba perfecto, sólo quedaba esperar la llegada de los comensales.

Continuará …

Sexcrito por sexy-girl

Presentación

Relatos sexcritos por sexy-girl

Os presento a just1ne. Porqué just1ne?, bueno por dos motivos:

1. sexy-girl, como es normal (pues es un nombre que da mucho juego), estaba ocupado

2. Era mi primer nick como sumisa, y la verdad es que le tengo mucho cariño, y pensé… porqué no just1ne forma parte de mi, al igual que otro nick con mi nombre y el collar del que era mi Amo, que siempre guardaré en mi corazón.

Bueno, hechas las presentaciones, sólo queda explicar el porqué de este blog: este blog nace paralelo al de Mi Vida y el sexo www.lacoctelera.com/sexy-girl. Es un blog en el que voy a separar la ficción de la realidad, va a servir como lugar donde escribir mis relatos, y fantasías sin que se mezclen unos temas con otros, así el de sexy-girl seguirá siendo para mis cosas, y el de just1ne para contar todo aquello que forma parte de la imaginación de sexy-girl. Mis propias “Sexcrituras”.

Espero os guste y me vayais visitando, en breve empezaré a colgar en él todos aquellos relatos ya publicados o aquellos que aun quedan por escribir.

Ciao just1ne (sexy-girl)